¡Ésas señoras!

 

Adoro esas abuelitas que salen a la calle con tacones, pintalabios y su pelo en lacado oliendo a algodón de azúcar y van todas ellas cogiditas de la mano las unas de las otras, hablando de su vida y de sus cosas. Señoras que quedan con sus amigas para tomar un chocolate con churros, ir al cine,  que van  solas a comprar al Mercadona arrastrando el carro como pueden  o  van con sus tacatacas paseando por la Alameda a su ritmo. Mujeres que han sido hermosas jóvenes  que se resisten al paso del tiempo, mujeres que se arreglan, que fuman, que se ponen su sombra de ojos azul a juego con el vestido, sus collares, sus joyas, aunque sean del chino, señoras que van a misa los domingos y que luego quedan con sus hijas para ver lo último de las rebajas, que en verano toman el sol con su silla plegable en las playas andaluzas, que van a todas partes con su perrito de toda la vida, que pasan sus veranos con los nietos y solo por eso, ya son felices.

Señoras que se han convertido en mis musas, porque todas ellas son autenticas, son reales, todas ellas tienen algo en común, comparten una vida y una tierra.

Gracias,  Conchi, Jovené, Luisa, Penélope, a mi vecina de enfrente, a mi amiga Nuria, entre otras.  Gracias por darme tanto.

Este proyecto va dedicado a todas ellas, pero en especial a mi querida e inolvidable suegra.

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